sábado, 5 de abril de 2014

[Fanfic] Aventuras y desventuras de dos chicos cualesquiera. Capítulo IV: cambios repentinos

Vamos que nos vamos, estos días regalo capítulos del fanfiction~~ a partir de ahora será más lento! xDDD


Capítulo IV: cambios repentinos

Habían pasado ya cuatro días de la muerte de su madre, también de su primer beso. Ese beso con Hokuto que lo había dejado paralizado y que tras eso, a pesar que Hokuto se quedó a dormir en su casa, no ocurrió absolutamente nada más. Fuera por lo que fuere, ambos se mantuvieron un poco distantes después de eso, no solo por la cierta vergüenza que sentían ahora el uno con el otro, sino también por los exámenes de Hokuto y los continuos acosos que había recibido en el instituto, por su presunta relación homosexual con Jesse. También Jesse estuvo ocupado con su trabajo temporal, lo estuvieron llamando durante tres días seguidas y al cuarto consiguió algo de descanso. Pensó en llamar a Hokuto para quedar, pero no se atrevía, pensó que justo ahora que Hokuto se le “declaraba”, él era incapaz de llamarle.
Era jueves y se acercaba el fin de semana. Jesse aprovechó el muy buen día que hacía, con un Sol radiante y ni una sola nube en el cielo, para visitar el parque del centro de la ciudad, dar un buen paseo, para luego quedarse recostado y dormirse sobre la hierba. Al mediodía el estómago le empezó a rugir cual león y no pudo aguantar más y salir a buscar algún lugar barato donde engullir lo que fuese. Rápidamente encontró un lugar lo bastante barato y entró sin pensarlo.
— Bienvenido.
— Hola.
            Jesse se sentó en la barra y justo miró al camarero que le iba a atender. Su cara le resultaba extremadamente familiar.
    ¿Nos conocemos? — preguntó Jesse.
    No creo… espera. Ah, sí. Eres el chico con el me choqué ese día. ¿Qué quieres de comer. Va, te invito.
    ¿De verdad?
Jesse puso una cara de felicidad extrema que asustó al camarero.
— Sí, claro… ¿Qué quieres de comer?
— Arroz al curry.
— Que decidido. Está bien, marchando una de curry.
El chico pronto tuvo listo el arroz y se lo sirvió a Jesse. El plato lucía sabrosísimo, y Jesse empezó a comer rápidamente y en un santiamén lo terminó. Eso aun sorprendió más al camarero, quien se acercó a su cliente y le preguntó:
— ¿Te ha gustado?
— ¡Me ha encantado! ¡Pienso venir muchas más veces!
— Vaya, me alegro. — Sonrió — por cierto, me llamo Yuta. Encantado.
— Yo me llamo Jesse, igualmente.
— Oye, termino ahora mi turno. ¿Me esperas y vamos charlando?
Jesse aceptó, salió del restaurante y esperó en la salida trasera a Yuta, el cual no tardó más de cinco minutos en salir. Jesse se lo volvió a mirar y vio que parecía un crío. “¿Cómo es posible que esté trabajando ya?”.
— Oye, ¿qué edad tienes?
— Quince, casi dieciséis. ¿Por qué?
“Tiene sólo dos años menos que yo…” pensó Jesse, que remiró de nuevo a Yuta y no pudo evitar verlo un crío.
— No, por nada. Te conservas muy bien.
— Gracias, supongo.
Ambos salieron en dirección a la avenida principal y caminaron un rato hasta llegar a la plaza del ayuntamiento. Allí se acercaron a una heladería y Yuta compró un par de helados. Actuaba más como un hermano mayor para Jesse y eso, en cierta manera, molestaba al otro, que se dio cuenta que en realidad dependía de prácticamente todo el mundo a su alrededor y que por sí mismo poca cosa hacía. Comenzó a pensar cada vez más acerca de este asunto e hizo que Yuta se preocupase un poco por la cara tan seria que ponía Jesse.
— ¿Te pasa algo?
    ¿Eh? Ah, no. Muchas gracias por el helado, Yuta.
    No hay de qué. Me has caído bien.
Jesse simplemente sonrió pero ya no respondió. Necesitaba salir de allí ya, volver a casa y pensar acerca de lo que acababa de darse cuenta, pero tampoco quería dejar plantado a Yuta, que se había portado tan bien con él. Mezclando ambas cosas, acabó concluyendo que era mejor tener a alguien en casa que le hiciera compañía, y como no quería molestar a Hokuto, se lo preguntó a Yuta:
— Eh, Yuta. ¿Te gustaría venir a casa? Tengo videojuegos.
— ¿Pero qué te piensas? — Dijo Yuta con un poco de enfado—Me estás tratando como a un crío… pero no te diré que no. — Rió.
Jesse empezó a caminar en dirección a su casa y Yuta simplemente lo siguió. Al llegar al apartamento, se sentaron en el sofá frente al televisor y se pusieron a jugar a varios juegos que Jesse guardaba como oro en paño, eran juegos bastante antiguos pero que valían su peso en oro. A Yuta le sorprendió que tuviera unos juegos tan raros y poco comunes, y además le encantó jugar a ellos; pero se dio cuenta que Jesse no lo disfrutaba como era debido.
— Jesse, ¿estás bien? No pareces pasártelo bien.
— ¿Eh? — Reaccionó de golpe — Estoy bien, tranquilo…
— No tengo ni idea de qué te pasa, pero puedes confiar en mí — Yuta esbozó una bonita sonrisa que consiguió animar un poco a Jesse.
— Gracias. En realidad, hace unos días falleció mi madre —hubo un parón y luego prosiguió— la casa se me echa encima, todo me trae malos recuerdos, a pesar que estos días he tenido el apoyo de un amigo para superar estos momentos.
— Vaya, entiendo… Yo perdí a mi padre el año pasado y me costó superarlo, también por eso he tenido que ponerme a trabajar, porque con el sueldo de mi madre no llegábamos a fin de mes.
Jesse se quedó parado con lo que oyó. Pensaba que Yuta era el clásico adolescente que tan sólo trabajaba por y para si mismo, con la intención de fundirse el sueldo en lo que fuese que pudiere llenarlo. Pero ahora veía que no, que era mucho más maduro de lo que aparentaba por edad. Lo envidiaba; envidiaba el carácter de ese chico de quince años, porque él no era así.
— Y mi madre…— continuó Yuta con el relato—  está en un centro especial para enfermos mentales… tras medio año desde la muerte de mi padre, no pudo superar su pérdida y a la larga le acabó afectando demasiado.
— ¿Cómo?
— Como oyes. He acabado viviendo solo en un apartamento y vivo como puedo a partir de mi sueldo. Tampoco tengo más familia… mis abuelos murieron antes de que yo naciera y mis padres no tenían hermanos.
— Debe haber sido muy du… — fue silenciado por la mano de Yuta que le tapó la boca y lo miró con cara de tristeza.
— No te compadezcas de mí. He conseguido vivir por mí mismo hasta ahora y así pienso continuar hasta donde alcancen mis fuerzas.
A Yuta le cayeron dos lágrimas, una de cada ojo. Jesse se percató de ello y quiso secárselas. Sacó su pañuelo de tela de su bolsillo y los pasó por el rostro del chico, el cual se mostró agradecido, esbozando una sonrisa, por la acción de Jesse.
— Muchas gracias, Jesse. Siento esto, no me gusta llorar frente a los demás.
— A veces soltar cuatro lágrimas es mejor que guardarse todo el dolor para dentro, con uno mismo.
Yuta asintió y sonrió de nuevo por las palabras de Jesse, para así también tranquilizar al otro. Jesse por su parte, se sintió identificado con la situación de Yuta, no podía creer que hubiera encontrado a alguien con una situación tan parecida.
— Oye Jesse, ¿tú trabajas ahora mismo?
— ¿Eh? Si, depende de cuanto trabajo haya en la empresa. Pero ¿por qué lo preguntas?
— Es que a mí a veces me cuesta llegar a fin de mes y bueno, había pensado… que bueno, ya sabes… eso… No sé. Bueno, que…
A Yuta le costaba explicarse, Jesse no lograba alcanzar qué le intentaba decir Yuta, e insistió para ver si le sonsacaba todo lo que quería decir.
— Por Dios, suéltalo ya.
    Que vengas a vivir conmigo a mi apartamento.
Jesse se quedó de piedra ante tal proposición. No sabía si un chico de quince años  le estaba tomando el pelo y se estaba quedando con él, o bien se le estaba insinuando haciéndole una propuesta indecente. Yuta vio como Jesse cada vez se convertía en algo rojo y brillante por lo que le acababa de decir e intentó aclarar las cosas:
—No me malinterpretes. Quiero decir, que podríamos compartir gastos, y además, como me has dicho que aquí todo te recuerda a tu madre, creo que sería buena idea que vinieras a vivir conmigo.
Jesse empezó a cavilar acerca de la proposición de Yuta. Todo lo que había dicho era cierto. El maldito apartamento le traía demasiados recuerdos y, por otra parte, le ocasionaba demasiados gastos. Finalmente respondió afirmativamente a Yuta y cual niño, éste se le echó en los brazos. “Aún es un crío” pensó Jesse.
En los siguientes días, Yuta empezó a empaquetar sus cosas en cajas, sólo lo esencial, lo sobrante iría a la basura o la beneficencia, al menos, lo que se pudiese. A los dos días, Yuta y él empezaron el traslado de cosas. Tuvo suerte que el apartamento de Yuta estaba bastante cerca del de Jesse y eso facilitó el transporte del equipaje, ya que ninguno tenía coche para cargar con nada y tuvieron que hacerlo con carritos. El tercer día, ya estaba todo en el nuevo apartamento para Jesse. Éste habló con su anterior casero y le devolvió las llaves, además de darle las gracias por todo lo que había hecho por él y su madre durante tantos años.
Cuando llegó al piso de Yuta, lo primero que hizo fue desempaquetar la poca cosa que había cogido: cepillo de dientes, ropa, algunos libros y revistas, su videoconsola, las pocas fotos familiares que había en casa… pero no había gran cosa más, por lo que fue fácil de distribuir por el apartamento. Al cabo de una hora, cuando ya tuvo todo en su sitio, sin pedir permiso se sentó en el sofá frente al televisor y al cabo de unos minutos se había quedado roque.
Ese día, Yuta había tenido que ir a trabajar pronto, por lo que cuando llegó a casa por la noche, se encontró a Jesse durmiendo a pierna suelta en el sofá. Pensó que era mejor no despertarle, se fue al armario de su dormitorio y cogió una manta para tapar a Jesse, puesto que a esas horas solía refrescar y el apartamento no es que fuera precisamente una estufa. Cuando fue a colocarle la manta, sin saber cómo, Yuta se vio atrapado en los brazos de Jesse, que al parecer estaba soñando que abrazaba a alguien y lo estaba haciendo también en la realidad. No sabía que hacer, estaba enfrente de Jesse, cara a cara, sus rostros prácticamente se rozaban. Yuta no pudo evitar sonrojarse ante ese hecho, y se empezó a poner nervioso. Tenía los labios de Jesse a pocos milímetros e intentaba por todos los medios soltarse de su nuevo compañero de piso, pero lo tenía tan fuertemente agarrado que le era imposible desligarse de sus brazos.
Estuvo en esa posición durante un cuarto de hora. Yuta no quería despertar a Jesse, quien estaba en un profundo sueño, y no parecía que fuera a despertarse pronto, así que al final decidió acomodarse encima de su nuevo compañero; ayudaba el hecho de que Yuta no pesaba demasiado, así no molestaría a Jesse y posiblemente evitaría ciertos accidentes. Pero la cosa era más difícil de lo que parecía: Jesse no paraba a de moverse en el sofá y Yuta apenas si podía reaccionar bien a los movimientos de Jesse, que eran totalmente aleatorios. En dos ocasiones lo besó, no en los labios, pero sí en una mejilla y en la frente. Aquello no tenía fin y a Yuta se le estaban durmiendo los brazos de la presión que hacía Jesse.
Pasó media hora más, Yuta ya no podía más, aunque de tanto estar en esa posición pensó en averiguar a qué olía Jesse. Acercó su cara al cuello de quien lo aprisionaba, y olisqueó como pudo, llegando a percibir un ligero perfume a una colonia, de la cual no alcanzaba a adivinar de qué era. Por un momento, Yuta se detuvo: “¿Por qué estoy haciendo esto?” se preguntó, “Creo que me está afectando estar tan cerca de Jesse… tengo que salir de aquí, ¡ya!”. Intentó forzar con cuidado los brazos de Jesse para que lo soltara, pero de nuevo fue inútil; la fuerza de Yuta no era suficiente y como seguía sin querer despertarlo, continuó en la misma posición.
Ya estaba cansado, estar igual durante tanto rato era insoportable. Intentó forcejear de nuevo, pero lo único que consiguió fue que Jesse apretara aun más los brazos. Yuta no entendía como era posible que alguien dormido tuviera tanta fuerza. Miró la cara de Jesse, la tenía a pocos milímetros de nuevo, prácticamente podía sentir su respiración. Lo miró con ternura, después de sincerarse entre ambos, Yuta veía a Jesse con diferentes ojos, aunque no llegaba a comprender del todo qué era lo que sentía, pero estando tan cerca de su nuevo compañero de apartamento, no podía controlarse a sí mismo; inconscientemente, como si de arte de magia se tratara, besó suavemente los labios de Jesse dos segundos. No llegaba a comprender eso ni por qué lo había hecho. Ante ese hecho, resultó que el receptor de ese beso no se percató absolutamente nada, y al cabo de diez minutos Jesse se despertó.
— ¿Eh? Yuta, ¿qué haces entre mis brazos?
— Lo que yo me pregunto es con qué soñabas para no dejarme ir.
— La verdad es que no lo recuerdo — se rió levemente
— Pues que bien. Llevo lo menos una hora intentando librarme de ti. Eres peor que una lapa… Quién iba a decir que tendrías tal fuerza.
— Oye… ¿y no será que en realidad querías estar ahí? — soltó ese comentario Jesse en tono picajoso para tratar de molestar a Yuta.
Yuta envió una mirada fulminante a Jesse, intentando transmitir que si se pasaba un gramo, se lo iba a pesar y pendía de un hilo su estancia en el apartamento, a riesgo de quedarse en la calle. Ambos se levantaron del sofá y se fueron a sus respectivas habitaciones. Yuta cerró la puerta tras él, puso el pestillo y se acurrucó junto a la puerta. No pudo sentirse extraño ante lo que había hecho; había besado a Jesse y no le había disgustado tal hecho, puesto que lo había por su propia voluntad. Su cabeza estaba hecho un lío y decidió no contar nada a nadie, de momento.
Por su lado, Jesse, al meterse en su cuarto cogió su teléfono móvil, que estaba en uno de los bolsillos de su chaqueta y buscó el número de Hokuto para llamarlo y así avisarlo que se había mudado de piso. Estuvo hablando con él un buen rato, no sólo del traslado sino también de que vivía ahora con Yuta, como era él y cosas que había visto al dar un paseo por el barrio. Hokuto se mostró interesado por todo lo que le contaba Jesse y esto alegró mucho a éste, aunque le pareció notar algo extraño en su voz:
— ¿Te ocurre algo?
— No, tranquilo. No es nada, puede que me haya resfriado un poco.
— Vaya… pues cuídate, ¿vale?
— Claro que sí.
— Hokuto… No, no es nada. Nos vemos pronto, ¿vale?
— Por supuesto, ya tengo ganas de verte. ¡Hasta pronto!
— Adiós, un abrazo.
Jesse no pudo evitar pensar en la voz tan extraña que tenía Hokuto, no parecía tanto de resfriado. Pero quiso creerle y se estiró en la cama, volviéndose a quedar dormido.
Yuta salió de la habitación y empezó a preparar una cena para que Jesse se chupara los dedos. Cuando la tuvo lista fue a avisarle, pero se lo encontró de nuevo dormido.
— ¿Será posible? Duerme más que una marmota…
Se acercó a la cama, pero le invadió de nuevo la misma sensación que antes, y sin pensarlo dos veces, volvió a besar cortamente a Jesse. Cuando levantó al cabeza comprobó algo que había ocurrido. Jesse tenía los ojos abiertos.
— Ah…
    Yu… Yuta…
Yuta salió corriendo hacia la otra habitación y la cerró a cal y canto. Sentía gran vergüenza ante lo que había hecho, justo ahora que iban a vivir juntos ellos dos. De repente, oyó levemente unos pasos que se acercaban a la puerta; sonaron unos golpecitos en la puerta:
— Yuta… ¿estás bien? Contéstame, anda. — No obtuvo respuesta. — Vamos, sé valiente y ahora no te escondas. Te recuerdo que ahora somos compañeros de piso.
— Sí… lo siento… — se oyó a través de la puerta — no era mi intención, no sé… yo, no sé como explicarlo… maldición.
La puerta se abrió y Yuta salió cabizbajo, no sabía cómo mirar a Jesse, el cual levantó la cara del chico. Le esbozó una sonrisa, pero Yuta permaneció impasible ante eso. Jesse, que no sabía que hacer, se acercó a la cara de Yuta y le dio un beso en la mejilla, dejando patidifuso a éste.
— Anda, anímate ya.
    Pero qué…
    ¿Está la cena lista?
Yuta asintió y condujo a Jesse a la cocina, donde cenaron un cuenco de arroz y cuatro verduras en una pequeña mesa, un poco destartalada. Hubieron terminado, lavaron los platos y se sentaron a ver la televisión un rato.
Al cabo de un rato, sonó el teléfono y Yuta respondió; sorprendido, posiblemente por quien lo había llamado, se fue a la habitación contigua a hablar. Jesse se quedó algo sorprendido por la escenita pero no le dio demasiada importancia y continuó viendo tranquilamente el televisor.
En la habitación, Yuta hablaba nerviosamente con la persona al otro lado.
— ¿Qué es lo que quieres?
— Oye, no me hables así.
— No te mereces otra cosa, después de lo que hiciste.
— En realidad, quería disculparme contigo. Cometí un error, pero quiero remediarlo, sé que te he hecho daño…
— Llegas tarde…
Yuta colgó el teléfono en ese preciso momento, dejando a su interlocutor con la palabra en la boca, luego intentó serenarse, pero en vistas de que no conseguía nada, se fue a la cocina y se tomó un vaso de agua. “Me ha llamado… ¿por qué ahora?”
— Yuta. ¿Estás bien?
— Ah, Jesse. Sí, no te preocupes, no es nada.
— Vale, entonces te espero en el comedor.

Pero Yuta no salió de nuevo al comedor, al contrario, se encerró en su habitación totalmente pensativo; al final se quedó dormido. Jesse, al ver que no aparecía, se acercó sigilosamente a su habitación y la entreabrió, comprobó que Yuta se había quedado dormido; acto seguido cerró de nuevo la puerta y él también se fue a dormir, impaciente pensando cuándo lo volvería a llamar Hokuto, aunque también le reconcomía el recuerdo del beso de Yuta… Al final, cansado de todo, cerró los ojos esperando a coger el sueño.

miércoles, 2 de abril de 2014

[Fanfic] Aventuras y desventuras de dos chicos cualesquiera. Capítulo III: las desgracias nunca vienen solas

Bueno, pues... ración doble! Aquí está el capítulo III!

Capítulo III: las desgracias nunca vienen solas

— ¿Por qué me dices eso? ¡¿Hola?!
La conversación se cortó, Jesse se vio sorprendido por lo que le acababan de decir por teléfono, se había quedado totalmente anonadado. Quien había estado al otro lado era Hokuto, pero esta vez no había sido para concretar cuando quedarían para la próxima vez, todo lo contrario, había pedido a Jesse que no lo llamara, por lo menos, durante una buena temporada.
Recostado sobre el sofá, Jesse estaba inexpresivo, no podía pensar y mucho menos articular palabra. El que era su única vía de oxigeno en su vida le acababa de decir que no quería tener contacto con él durante un tiempo. Fue un mazazo, y Jesse estuvo unos días sin salir de casa, no iba al instituto e incluso rechazó los pequeños trabajos que le ofrecían desde el almacén de repartos; hasta su madre, que rara vez se percataba de la situación que le rodeaba, se dio cuenta que algo le ocurría a su hijo, pero, consciente de que era mejor no presionarle, lo dejó tranquilo.
Los días se convirtieron en semanas. A la tercera semana, finalmente el miércoles Jesse decidió salir, aunque sin seguir un rumbo fijo, acabó derivando al centro de la ciudad, no muy lejos de donde había estado con Hokuto la última vez. Sin darse cuenta, estaba recorriendo la misma ruta que en su última quedada, y su primera pero también última parada fue la librería.
Aunque no entró, justo en ese momento la puerta automática se abrió, Jesse no vio quien salía, tampoco le interesaba demasiado, pero el supuesto extraño se paró delante de él.
—Anda… estás aquí de nuevo.
— ¿Eh…?— Jesse alzó la vista, y se dio cuenta de quien era. — Oh, tú eras… Taiga, ¿verdad?
—Exacto, ¿qué haces por aquí?
—Nada en especial, podría decirse que pasear…
Taiga se lo miró extrañado, la cara de Jesse parecía un poema, si no la leía del todo, al menos se podía oler algo.
—Oye, quizás es muy repentino, pero… ¿te apetece ir a tomar algo?
Aunque Jesse tenía sus reservas, al final no vio problema alguno y aceptó. Ambos empezaron a andar, Jesse seguía a Taiga un poco cabizbajo, mientras el otro intentaba darle algo de conversación, mayormente sin éxito. Al cabo de unos cinco minutos, se detuvieron frente a una cafetería frente al museo de la ciudad. Se sentaron en una mesa de dos junto a la cristalera que daba a la calle, desde donde se podía ver la plaza y el museo al fondo. Un chico se acercó a tomarlos nota:
— ¿Qué os pondré?
—Veamos… ¿a ti qué te apetece? —Preguntó Taiga— ¿Te parecen bien un par de suizos?
Jesse, sin decir nada, simplemente hizo que sí con la cabeza, el chico lo apuntó y se fue a preparar los suizos. En cuanto estuvieron servidos, a los segundos Taiga empezó tomando un poco de la nata, pero vio que Jesse no movía ni un músculo.
    ¿No vas a tomártelo? Se va a enfriar…
—Sí…
Jesse cogió la cucharita y empezó a remover un poco el chocolate para luego tomar un pequeño sorbo. De pronto, y sin venir a cuento, le empezaron a caer lágrimas sin parar, intentó contenérselas, pero le fue imposible. Taiga le ofreció un pañuelo de tela que llevaba en el bolsillo, Jesse lo tomó.
—Gracias, y perdona.
—No tienes porque disculparte—contestó, acercando su mano y tomando la de Jesse, que se sorprendió del gesto y retiró la mano rápidamente.
— ¿Qué haces?
Él no contestó, siguió tomándose el suizo en silencio. Jesse no quiso quedarse más y salió de la cafetería. Al poco salió Taiga corriendo tras de él y finalmente lo atrapó cogiéndolo de la mano.
— ¡Suéltame!
— ¿¡Por qué te enfadas!?
— ¿¡Y tú qué intentas!?
—Sólo pretendía ser amable… quería decirte que si tenías algún problema podías contar conmigo, sólo eso.
Taiga puso una expresión algo tristona y se puso cabizbajo. A Jesse le empezó a dar pena, se acercó a él y levantó su cara para mirarle a los ojos.
—Gracias… de verdad. En realidad estoy nervioso por algo, aunque no me veo con corazón de contártelo. Lo siento, a duras penas nos conocemos, por eso…  — Jesse vaciló un momento pensando que iba a decir — No es nada, será mejor que me vaya, ¿te parece que nos veamos otro día, cuando esté más de humor?
—Por supuesto, no hay problema. —asintió, luego sacó una tarjeta, de aquellas que usan los empleados de las empresas como presentación y la puso en la mano de Jesse, algo que dejó sorprendido a éste.
    ¿Y esto?
— Llámame a ese número. Espero verte pronto. —dijo Taiga guiñándole un ojo a Jesse  con cara traviesa, dejando aun más descolocado si cabe a éste.
Taiga se marchó a paso ligero en dirección a la parada del autobús que había al otro lado de la calle mientras miraba hacia Jesse, volvió a despedirse con la mano esbozando una sonrisa en su rostro. Jesse, que se había quedado un poco parado no pudo evitar sonrojarse ante el acto del chico. Se quedó parado unos segundos más tras ver que justo entonces llegaba el autobús de Taiga y esperó a que ser marchara. No entendía que le pasaba, tras pasar la tarde con ese chico, por corta que fuera esa especie de ‘quedada’, se dio cuenta que con ello se olvidado del asunto que más le había estado afligiendo, la llamada de Hokuto. No quiso pensar mucho más en eso y decidió no volver a casa por el momento, recorrió varias calles y entró en la biblioteca pública, paseó un poco por los pasadizos, miró y remiró las estanterías hasta encontrar un libro que le pareció interesante.
Jesse se pasó prácticamente toda la tarde y cuando ya faltaba poco para cerrar decidió coger el libro prestado. Se acercó al mostrador para pedirle a uno de los bibliotecarios el libro en préstamo, pero no llegó a alcanzarlo cuando cruzó su vista ni más ni menos que con Hokuto.
—Jesse… ¿Por qué estás…?
No obtuvo respuesta, Jesse se encontraba dolido aún por la llamada de su supuesto amigo; la única respuesta a las palabras de Hokuto fueron lágrimas que empezaron a caer a mares de los ojos de Jesse. Incapaz de controlarse, dejó el libro en un carrito y salió corriendo de la biblioteca, intentando que Hokuto no le alcanzara, pero, su sorpresa fue que Hokuto no le había perseguido, le había dejado marcharse, así sin más, después de ponerse a llorar enfrente suyo. Jesse sacudió la cabeza y pensó que aquello ya no tenía remedio, si Hokuto no quería saber nada de él, entonces tampoco él querría saber nada de su ahora ex amigo. Aunque, a pesar de lo que profería su cabeza en contra de Hokuto, la realidad es que cada vez se estaba sintiendo peor. Jesse se metió en un callejón para esconderse de toda mirada, se agazapó y siguió llorando a lágrima viva hasta que ya no pudo más; tenía los ojos rojos y la cara totalmente húmeda, decidió volverse a casa pero justo al salir del callejón chocó y cayó al suelo de culo.
— ¡Ay, disculpa! No pretendía tirarte. —dijo una voz masculina.
Jesse alzó la vista. La persona con la que había chocado le estaba mirando, era un chico más joven que él, un poco más bajito y con el pelo castaño. Éste se agacho para ayudar a levantar a Jesse.
— ¿Estás bien?
—Sí, gracias, si me disculpas. —contestó fríamente Jesse sin ni siquiera parar a mirarse más al chico, que se quedó perplejo ante su actitud. Obviando lo que acababa de pasar continuó su camino.
Jesse salió del lugar a paso ligero y, lentamente, empezó a correr por las calles de la ciudad hasta llegar a su barrio y así a su casa. Cerró la puerta tras de él, no había nadie, la luz estaba apagada. “¿Dónde está mamá?”, pensó. Dio unos pocos pasos y cuando llegó a la puerta del baño se dio cuenta que su madre yacía en el suelo, estaba bañada en sangre.
— ¡Mamá! — no obtuvo respuesta.
Intentó tomarle el pulso pero no se lo encontró. Acto seguido llamó a una ambulancia, la cual llegó con la máxima premura posible, pero cuando llegaron los médicos de emergencias comprobaron que la madre de Jesse había muerto desangrada. Cuando salieron del cuarto de baño, los médicos transmitieron la fatídica noticia a Jesse, el cual sintió que se le caía el mundo encima; dio permiso para que se llevaran el cuerpo y se pudieran hacer los preparativos pertinentes para el funeral. Llegó el personal de la funeraria y tras coger el cuerpo, ellos y la ambulancia se fueron. Jesse se metió en su habitación y se acurrucó en un lado de la cama, reposó su cabeza sobre sus brazos que estaban encima de sus piernas y empezó a pensar en todo lo que estaba ocurriendo. Empezó a pensar en lo peor para él, ahora que su madre había muerto, todo eran desgracias, el mundo se estaba cebando con él.
Empezó a llorar, y continuó así hasta que de forma inconsciente arrancó los cordones para correr las cortinas y los ató en forma de soga. Jesse no pensaba en absolutamente nada más aparte de todas las desgracias que caían sobre de él. Se subió a una silla y ató la punta del cordón en el cáncamo de techo en el cual hace mucho tiempo habían tenido colgada una planta. Lo ató fuertemente y acto seguido, sin bajarse de la silla en ningún momento, introdujo su cuello en la soga y se intentó mentalizar para lo que estaba a punto de hacer. Estuvo diez segundos exactos pensando y finalmente se lanzó. Empezó a sentir la opresión del cordón en su cuello y empezaba a no poder respirar. Mientras, empezó a pensar en todo lo que no había podido hacer, conseguir… Pensó en Hokuto, y mientras la cuerda le apretaba cada vez más empezó a llorar, pero también justamente llamaron al timbre de la puerta del apartamento. Jesse recordó por un instante que había olvidado cerrar con llave y tras reiteradas llamadas al timbre entró la última persona que esperaba ver allí: Hokuto.
Hokuto vio esa escena y se quedó petrificado por un instante, pero sin dudarlo fue corriendo hacia Jesse y le colocó la silla bajo los pies evitando que la soga continuara asfixiándolo; cogió otra silla, agarró la primera cosa cortante que vio y cortó el cordón. Jesse cayó al suelo y se puso de rodillas sosteniéndose también con una mano y mirando al suelo.
— ¿¡¡Se puede saber qué haces!!? ¡¡Insensato!!
—Cof, cof… no es de tu incumbencia…
—Estás loco… ¿Haces esto por lo que te dije?
—No… es por todo… — Jesse se puso a llorar — mi madre se ha suicidado, y encima tú no quieres saber nada de mí…
Cuando Hokuto escuchó lo de la madre de Jesse se quedó alucinado.
— ¿Tu… tu madre ha muerto?
Jesse asintió, Hokuto incapaz de articular palabra se sentó en la cama que había justo al lado y su mente se quedó completamente en blanco, sin saber en qué pensar y sin saber que debería hacer o cómo actuar en esta situación. Jesse lo observó, seguía llorando y no pensó en ningún momento en preguntar el por qué de la presencia de Hokuto en su casa; hizo lo contrario.
—Por favor… vete.
— ¿Crees que puedo dejarte así, después de intentar suicidarte?
—No volveré a intentarlo… por favor, vete. No quiero verte.
Hokuto no hizo caso a lo que le dijo Jesse, al contrario, se arrodilló junto a él; levantó su rostro, sacó un pañuelo de tela del bolsillo y le secó las lágrimas a Jesse. Éste no pudo aguantar más y se echó a los brazos de Hokuto envolviéndole con los brazos. Hokuto lo acogió y le fue acariciando el pelo suavemente.
—No vuelvas a dejarme solo… —rogó Jesse.
Pero Hokuto permaneció en un silencio sepulcral.
— ¿Hokuto? ¿Por qué me dijiste aquello por teléfono?
Hokuto se mostró bastante nervioso ante aquella cuestión, tragó saliva y empezó a pensar como contestar a la pregunta que le había formulado su amigo.
—Verás… esto es difícil de explicar… me acosan en el instituto.
Jesse se quedó de piedra, miró a los ojos a Hokuto y empezó a encajar las piezas del rompecabezas, hasta llegar a la conclusión que era por él por lo que le acosaban.
—Es por mi culpa…
— ¡No digas eso! ¡Qué culpa vas a tener tú! Es que esos chicos son idiotas.
Hokuto observó a Jesse, que sumado a sus ojos rojos de tanto llorar, ahora también tenía la cara aun más triste si cabe. No le gustó que Jesse se sintiera culpable por eso. La culpa era de esos chicos que lo acosaban a él.
—Puede que tengan envidia —dijo Hokuto con una risa.
— ¿Eh? ¿A qué te refieres? —preguntó curioso Jesse.
    Pues nada, de que yo vaya contigo.
    Sigo sin captar que intentas decirme, ya sabes que soy un poco duro de mollera… — dijo Jesse, con esa duda enorme que lo caracterizaba cuando no entendía algo. Hokuto se rió mucho con eso.
    ¿Sabes? Te he echado muchísimo de menos.
Escuchar eso alivió mucho a Jesse, todo ese peso con respecto a Hokuto que había acumulado en su corazón se fue desvaneciendo. A pesar de la recentísima pérdida de su madre, Jesse consiguió sonreírle a su, otra vez, amigo.
— Agradezco tus palabras, pero no me has explicado…
No pudo terminar la frase, Hokuto se acercó rápido a la cara de Jesse y fundió sus labios con los de Jesse, el cual no se percató de lo sucedido hasta que su amigo terminó el beso. Tras eso, siguió mirando a Hokuto totalmente sonrojado y con los ojos como platos por ese acto tan sorpresivo, seguidamente, como acto reflejo apartó la vista de su ‘amigo’; luego se levantó y se encerró en el baño. Hokuto se quedó sorprendido por la actitud de Jesse y se acercó a la puerta del cuarto de baño.
— Jesse… ¿Estás bien? —no tuvo respuesta.
Hokuto se sentó junto a la puerta. Al cabo de un par de minutos se abrió y salió Jesse un poco más recompuesto y se puso junto a Hokuto, lo miró a los ojos y le dijo:
— ¿Por qué has hecho eso?
    ¿No te ha gustado?
    No es eso…
Hokuto levantó su mano y acarició suavemente la blanca tez de Jesse, sonrió y se levantó en pos de irse a casa y dejar reflexionar a su amigo. Algo lo paró, y al girarse vio que Jesse lo había agarrado de la muñeca, cabizbajo musitó alguna cosa la cual Hokuto no alcanzó a escuchar.
— ¿Cómo has dicho?
— … Quédate, por favor. ¿No decías que no ibas a dejarme solo?
Hokuto recordó lo que acababa de decirle hace unos instantes a Jesse y asintió. Se acercó a Jesse y lo rodeó con sus brazos para transmitirle calidez. Jesse respondió al abrazo y le comenzaron a brotar de nuevo lágrimas de los ojos; esta vez ya no tanto por tristeza sino por la alegría que sentía porque Hokuto estuviese de nuevo a su lado.

martes, 1 de abril de 2014

[Fanfic] Aventuras y desventuras de dos chicos cualesquiera. Capítulo II: el librero

Vuelvo con el segundo capítulo del fanfic... aunque no he tenido comentarios, pero total, ya que lo tengo escrito~~

Capítulo II: el librero

Tras aquel encuentro, Jesse se pasó la semana haciendo recados de su trabajo: desde hacía un tiempo, le encargaban algunos pequeños trabajos en una empresa de repartos mientras continuaba sus estudios en el instituto, así podía aportar algún dinero a la economía familiar. Su madre difícilmente aportaba algo a causa de la profunda depresión que la achacaba por culpa del divorcio con su marido, quien le había engañado con otra mujer y, finalmente, había decidido irse con ella. Sumado a esto, el apartamento donde vivían era de alquiler y eso no ayudaba a sobrellevar la situación. Por esa razón, comprensivo con su madre, Jesse había decidido encargarse de la manutención de ambos mientras su madre continuara en ese estado; aunque empezaba a darse cuenta que su madre lo único que hacía era aprovecharse de esa situación: no hacía las tareas de la casa a pesar de no trabajar, bebía y además salía muchas noches en busca de hombres.  Aunque para Jesse esa situación lo estaba llevando a él al extremo, su mente siempre estaba ocupada pensando fin de semana, el ‘oasis’. Los únicos momentos que consideraba de ‘liberación’ en su vida cuotidiana. Incluso durante las clases se quedaba absorto pensando en lo qué harían el próximo sábado: adónde irían, qué comerían, por dónde pasearían… Llegaba a evadirse tanto de las clases, que varias veces le habían llegado a llamar la atención.
Por su lado, la semana de Hokuto fue como otra cualquiera: cargada de trabajo en la academia. Pasó su tiempo básicamente en la biblioteca. Bien adelantando materia o bien leyendo alguna que otra novela que le había llamado la atención últimamente. A pesar de todo el trabajo, que él mismo se echaba encima conscientemente, en algunos momentos también caviló sobre el fin de semana, aunque no le tomó demasiada importancia, dentro de su amistad ésa era la tónica general y simplemente lo disfrutaría igual que tantas otras veces. La mayoría de los días estuvo hasta tarde en la academia, pues tampoco le apetecía volver a casa pronto. Hokuto vivía en una casona imponente en medio de unos de los barrios de más categoría de la ciudad, donde lo esperaba su madre –viuda–, la cual tenía entre ceja y ceja la idea de que su hijo debía encargarse en un futuro de la dirección de la empresa que había liderado su marido y que tras la muerte de éste había tenido que asumir ella. Igualmente, a Hokuto no le agradaba hablar sobre cosas familiares y normalmente cuando, por ejemplo, Jesse le hacía alguna referente a este tema, intentaba esquivarla.
La semana pasó y llegó el sábado. Ambos se dirigieron al lugar que acordaron a través de correo electrónico durante la semana: éste era la plaza frente a la estación de ferrocarriles. Como de costumbre, Hokuto fue el primero en llegar. Lo hizo unos cinco minutos antes. Por contra, la actitud más despreocupada de Jesse lo hacía llegar cinco o diez minutos tarde, dependiendo de la ocasión. Asimismo ocurrió en ésta y Hokuto, que sabía de sobras como actuaba su amigo, simplemente comentó:
—Parece que esa mala costumbre tuya continúa. La verdad es que me resultó extraño que la semana pasada llegaras justo a tiempo a la academia. — le dijo con tono burlón Hokuto. Jesse, le sacó la lengua a Hokuto y  éste, continuando la broma, le pasó la mano por el pelo. Tras las salutaciones ambos empezaron a caminar sin rumbo fijo, pensando adónde podían ir a divertirse.
—Oye Jesse, tengo que hacer algunas compras. Espero que no te importe.
—Claro que no. Apuesto a que quieres ir a la librería, como si lo viera. Eres tan forofo de los libros, que creo que si hiciera falta hasta venderías tu alma por un libro que no pudieses encontrar.
— ¡Eh! No te pases, me gusta leer, pero no vendería mi alma por un libro. —protestó Hokuto.
—Claro. Eso dicen todos.
Tras intercambiar unas pocas palabras más, partieron en dirección a la librería cercana al ayuntamiento. Cuando llegaron, entraron y empezaron a cotillear las estanterías, sobre todo Hokuto, impaciente por encontrar el libro que estaba buscando. En cambio, Jesse anduvo entreteniéndose en la sección de manga, mirando los nuevos títulos que habían salido a la venta. Se pasó un buen rato observándolos y vigilando que los dependientes de la tienda no lo riñesen por intentar leer alguno, pero que cuando se hubo aburrido de mirarlos, empezó a andar por uno de los pasillos. Sin darse cuenta se chocó con uno de los dependientes.
—Ay, disculpa. No miraba por donde iba. —dijo Jesse.
—Tranquilo, estás disculpado. ¿Buscabas algo? —preguntó interesado el joven dependiente.
—Ah, no realmente. He venido con ese chico de ahí —señalando a Hokuto— es él quien está buscando un libro, sería mejor que lo ayudaras a él.
—Ya veo, bueno… en realidad tengo algunas cosas que hacer, disculpa. —se despidió el chico, el cual se metió por una puerta que parecía llevar a la trastienda.
Jesse se acercó a Hokuto, curioso por saber si éste había hallado ya el libro que tan incesantemente andaba buscando, aunque por la expresión de Hokuto se podía adivinar que aún no lo había encontrado. Jesse empezó a pensar alguna forma de ayudarlo. Tomó la referencia del libro que buscaba Hokuto y cuando vio de nuevo al dependiente de antes fue a preguntarle.
—Hola de nuevo. Perdona, creo que ahora si podrías hacerme un favor, ¿sabes si tenéis este libro?
El dependiente miró el papel donde estaba apuntado el título y se quedó algo parado al ver que era un libro sobre vidas de santos de la Iglesia. Miró de nuevo a Jesse, y se quedó pensando cómo era posible que un chico que andaba mirando solamente manga estuviera interesado en algo así.
—Que título más extraño, ¿es un libro hagiográfico? —preguntó el chico en un gesto de picardía. La pregunta dejó a Jesse in albis al decirle esa palabra tan extraña, la cual no había oído nunca en la vida, lo que aclaró al dependiente que no era Jesse el interesado en el libro— Por tu cara no pareces demasiado convencido de lo qué digo… imagino que lo busca tu amigo. Igualmente miraré en la trastienda. Si no os recomendaría a ti y a tu amigo que fuerais a una librería de viejo. Es más probable que en una de esas tengan algo así. Es un poco raro que tu amigo, buscando algo tan concreto no empezara buscando en una de esas. —hizo este comentario el dependiente a Jesse, que aún seguía pensando que debía significar ‘hagiográfico’.
Jesse estuvo esperado unos quince minutos mientras el dependiente buscaba el dichoso libro en la trastienda, justamente Hokuto hacía lo mismo a la desesperada en una estantería cercana. Al cabo de unos diez minutos salió el dependiente que, para sorpresa de Jesse e incluso la suya propia, llevaba el libro entre sus manos. Se lo entregó a Jesse, quien lucía muy agradecido por la ayuda del chico:
— ¡Muchas gracias!
—Me parece increíble que tengamos un libro así en la librería. Quién me lo iba a decir… bueno, en cualquier caso me alegra haberte sido de ayuda. Ha sido un placer.
—De verdad, muchas gracias por tu ayuda, Hokuto se pondrá muy contento cuando lo vea. ¡Hasta otra, Taiga!
El dependiente se sorprendió que se hubiera fijado en el nombre de la placa de identificación, simplemente sonrió y se despidió. Jesse fue corriendo a enseñarle el libro a Hokuto, quien se sorprendió al ver que había encontrado el libro que buscaba. Jesse le explicó la historia con el dependiente y como le había ayudado y Hokuto al ver al dependiente de lejos le hizo un gesto de agradecimiento. Éste simplemente asintió y se fue rápidamente a otra parte de la librería. En aquel momento, Jesse, movido por una enorme curiosidad, le preguntó a Hokuto:
—Escucha, ¿de qué va ese libro? El chico me ha mirado raro cuando le he enseñado el título.
—Es un libro sobre vidas de santos. —contestó Hokuto de forma directa.
— ¿Eh? ¿Y eso estudias en la academia? — se sorprendió Jesse mostrando el poco interés que le provocaba el oír ‘vidas de santos’.
—Realmente sólo me interesan algunos aspectos del libro, para tener un poco de bagaje en la asignatura de historia del arte. Realmente no me haría falta, pero también lo hago por propia voluntad, por interés simplemente. —aseveró Hokuto.
Jesse se quedó totalmente perplejo ante la respuesta de Hokuto, hasta le pareció notar cierta altiveza en sus palabras. A diferencia de su amigo, él no era más que un estudiante normal, apuntando por lo bajo. No tenía demasiado interés en los estudios, aunque tenía claro que al menos debía sacarse la educación obligatoria para poder aspirar a algún puesto de cierta relevancia, o al menos trabajar de algo. En cualquier caso, en el cerebro de Jesse no estaba prevista ni por asomo la entrada de la vida de ningún santo ni nada relacionado con ello.
Viendo que Jesse se había quedado absorto en sus pensamientos, Hokuto pasó y sacudió la mano por delante de su cara para que reaccionara; al final Jesse salió de su trance mental momentáneo.
—No deberías pensar tan profundamente, parece que estés en otro mundo —se quejó Hokuto. Empezó a andar para que el otro lo siguiera, e iba en busca de algún sitio en el que comer. De esa forma podría echarle un primer vistazo al libro que acababa de comprar. Jesse lo empezó a seguir algo avergonzado, pero paró en seco en el momento que Hokuto se detuvo frente al escaparate de un nuevo bar-restaurante que había junto a las oficinas municipales.
— ¿Por qué te paras? ¿Qué tiene de especial este sitio? —le preguntó Jesse.
—Pues… —empezó a decir Hokuto mientras su cara se ponía algo roja— de pronto he visto este sitio. ¡Mira, mira! Está todo muy barato, pero… me temo que hoy no podré invitarte, me he quedado corto de dinero por el libro. ¿Te va bien? Si no, siempre podemos ir a mi casa, aunque no me apetece demasiado con mi madre allí…
Jesse pensó un momento y miró la carta que había colocada fuera del bar: realmente todo estaba muy barato, pero no sabía si verdaderamente iría bien que se gastara dinero en una comida. Eso, o bien aceptar la oferta de Hokuto de ir a su casa, a sabiendas de que a él no le gusta estar en su casa para nada cuando está su madre. También tenía la opción de dejar en ese punto la quedada con Hokuto, pero realmente ésa era la que menos le apetecía.
— Mmm... No lo sé… quizá haya algún sitio aun más barato. —hizo intento Jesse de cambiar la opinión de Hokuto, buscando una tercera vía.
—Tal vez… pero yo, en realidad, no conozco demasiados restaurantes de la ciudad, y menos que sean baratos. Ya sabes como es mi madre.
Jesse asintió, aunque no conocía personalmente a la madre de Hokuto, éste le había explicado muchas cosas sobre su familia y, en cierta forma, Jesse sentía algo de lástima por él; nunca se lo había preguntado, pero no sabía si, más allá de dirigir la empresa familiar, Hokuto tenía alguna ambición o algún sueño desde pequeño.
Al final Jesse se decidió en buscar algún lugar barato, y agarró a Hokuto y lo paseó por toda la zona. Se sorprendió al hallar un pequeño bar donde los precios eran aun más bajos que en el anterior. Se alegró mucho e hizo entrar rápidamente a Hokuto. Pero justo al entrar, Hokuto paró en seco a Jesse:
—Oye, no me has dejado ni pensarlo… ¿Has visto este antro?—dijo en voz muy baja Hokuto para que no lo oyera el hombre de la barra.
—Es que lo he visto todo tan barato, que no he podido resistir el impulso de entrar sin pensar.
—Algo típico de ti. Bueno, que más da… Eres demasiado impulsivo… —dijo Hokuto algo molesto.
Ambos se sentaron en unos viejos taburetes en la barra. El bar no daba muy buena sensación en cuanto a aspecto pero dentro lo que cabía, al menos, estaba limpio. Al sentarse, Jesse, ahora absorto en el menú, no se dio cuenta de que su amigo estaba algo molesto con su actitud tan despreocupada. Jesse pidió un bocadillo de tortilla y para beber simplemente pidió agua. Por su lado, Hokuto se decidió por pedir algo más elaborado y terminó pidiendo escalope con patatas fritas y una coca-cola para beber.
El enfado de Hokuto desapareció a los pocos minutos, le era imposible mantener enojo cualquiera con su amigo, mas aun sabiendo como era él. Fue entonces cuando decidió compartir su plato con Jesse, quien se puso muy contento cuando se lo ofreció. Mientras comían estuvieron charlando tranquilamente sobre lo que habían hecho durante la semana. Aunque fueran tonterías, siempre tenían alguna cosa que comentarse, y Jesse, por alguna extraña razón, siempre tenía algún que otro chiste nuevo que contar. Aunque eran tan malos que Hokuto raramente se reía. Esto decepcionaba a Jesse, puesto que acababa pensando que no tenía gracia ninguna o bien que Hokuto no entendía su humor.
Cuando hubieron terminado de comer, ambos salieron del bar y se encontraron que se había puesto a llover a mares. Se resguardaron rápidamente bajo un porche cercano y permanecieron allí unos minutos sin decirse demasiada cosa, más allá de comentarios sobre el temporal. Al cabo de unos instantes, Hokuto recordó que llevaba consigo un paraguas plegable. Lo sacó y lo abrió, pero sólo era suficiente para que cupiera una persona, pero no podía dejar allí a su amigo. Decidió tomar a Jesse y ponerlo pegado a él, intentando que el paraguas lo tapara lo máximo posible. Empezaron a caminar velozmente, casi corriendo, rumbo a la estación. Para Jesse, Hokuto siempre era muy atento en este tipo de situaciones, ya le había socorrido en más de una ocasión. Eso lo hacía muy feliz, notaba que era importante para alguien.
Llegados a la estación, entraron al interior y empezaron a mirar que tren les iría bien a cada uno: los horarios, andenes, etc. Hokuto encontró en el panel el tren que lo llevaba a casa, pero Jesse empezó a sentir algo de frío, estornudó y empezó a tiritar un poco. Hokuto empezó a preocuparse:
— ¿Estás bien? No tienes buen aspecto. —preguntó Hokuto.
—Sí… cla… claro. No es… nada. —habló con voz entrecortada Jesse.
—No lo parece. ¿Quieres que te acompañe a casa?
—Estaré bien. —contestó Jesse declinando la oferta de su amigo, sabía que él tenía cosas que hacer de sus estudios, y que era más importante que preocuparse de un pequeño resfriado que pudiera haber cogido.
—De acuerdo. Pero si te ocurre algo avísame con una llamada perdida ¿vale?
—Entendido. Anda va, vete o se te escapará el tren.

Hokuto se despidió de Jesse y salió corriendo a atrapar el tren. Jesse fue a mirar de nuevo el plafón de información; aún no había encontrado su tren. A duras penas podía distinguir algunas letras, pero alcanzó a ver el nombre del lugar donde vivía y comprar un billete. Se dirigió al andén que indicaba el panel a esperar el tren. A lo lejos pudo ver el tren de Hokuto irse, aunque no lo vio a él. Al poco rato, el tren de Jesse llegó a la estación. Jesse se subió rápidamente y se sentó sin ningún problema, gracias a que estaba en la segunda parada del recorrido y el tren iba bastante vacío. En el asiento pudo calmar su cansancio de ese día y, sobre todo también por culpa del resfriado que acababa de coger. Sin pensar en nada más, estuvo medio dormido prácticamente hasta llegar a su parada. Allí bajó y se dirigió a casa.

miércoles, 26 de marzo de 2014

A propósito del nuevo PV de Nakayama Yuma

Como ha llovido desde entonces...

Aprovechando que hoy he visto el short PV de High Five, estaba pensando que desde Haina! no se sabe nada de NYC y, probablemente, cada vez aparezca menos cosa de ellos, o al menos da esa sensación. Al fin y al cabo, el grupo en sí ofrece una imagen más bien infantil de sus componentes que, para qué vamos a engañarnos, niños ya no son. En realidad la situación de Yuma siempre me pareció rara: un Kansai Jr. que pasaba a tener protagonismo en solitario, entraba a formar parte de grupos de Tokio y al final en NYC hasta empezó a sacar solos (recordáis Mahou no Glass?).

Dejando eso de lado, aquí tenéis el PV, el cual, por cierto, calificaría de una exquisita sencillez, con unos cambios de planos que van dando unos toques diferentes. La canción me ha gustado, ni lenta ni rápida, y además con un ritmo animado, y con un Yuma animado que hasta sonríe, a diferencia de otros PV anteriores, todo muy oscuro ò.ò


Y hablando de oscuridad, precisamente he recordado la actuación de Yuma en el Shounen Club cantando Darkness que, sinceramente, no sé si es una canción lanzada o por lanzar... Pero vamos, que hasta el momento todo lo que ha cantado me ha gustado, excepto la canción de Navidad que sacó en el single de Missing Piece. ¡Qué canción más aburrida!



Así pues... ¿qué le depara a Yuma en el futuro? Sólo el tiempo lo dirá (Qué guay me ha quedado eso~). Bueno, eso es todo. Hoy una entrada cortita, a ver si alguien se anima a comentar que le parece Yuma, su carrera o lo que sea xD

lunes, 17 de marzo de 2014

Un SC de WTFs!!

Hola! Vengo con el segundo y último programa de marzo de SC, porque el primero... bueno... me daba pereza comentarlo :P Creo que me ceñiré en comentar cosas que sean destacables, divertidas, fallos, o bueno... lo que me salga! Por cierto, de este no he encontrado vídeos colgados y fotos pocas... Así que... esto es lo que ha salido D:

En la primera actuación, We Gotta Go de SZ, estaba pensando que Marius ha dejado de ir a remolque de los demás miembros cuando baila, es decir que ya no se fija si lo está haciendo bien o no... aunque diría que continua siendo un poco empanado porque en uno de los SC de enero So le daba una palmada en el culo desde donde estaban para que bajara. Fuma sigue con sus caras raras, Shori a su aire y a Kento se le salta el sudor (LOL). Por otra parte, entre los backdancers se ve a Okamoto Kauan alias burajiruman o el janizu-belieber, ya apareció en el primero de marzo de nuevo, lo cual... bueno, está bien, tampoco hay que hacerle un monumento, se echaba en falta al lusófono.

Yabu y Yuto anuncian el tema, tabidachi, salir de viaje (partir, o algo así xD), así que "Bon Voyage" o como dice Marius "Herzlichen Glückwunsch!" de toda la vida de Dios.

 
 
 
Marius es el poliglota de la Johnny's, por lo menos más que Yabu. Gifs de skysj4.

Presentan a los Jr. que cantan Ambitious Japan! y lo más destacable es un guiño de Morita MyutoShintaro, has cambiado, ahora eres un fail. Bouken Rider con el trío la-la-la (Jinguji, Genki y Kaito) falta el cuarto en discordia que suele ser Kishi Yuta (ahora que ya han puesto a Reia en trío con un par que aún no me sé los nombres xD). Por cierto, ahora que me acuerdo, no sé si fue en el anterior SC, pero pensé que parece que Jinguji está destinado a ser el siguiente bajabragas por excelencia de la Johnny's. Qué mal queda decirlo, pero las cosas claras. Y no se acaban las juniactu Hokutillo, Taiga, PakiRyo (al cual le han puesto en el cartelito para anunciarlo Shanii, WTF? éso es un error o es en plan Jesse?) y Akatsuki, alias tienes-el-mismo-nombre-que-la-organización-de-los-malos-de-Naruto, cantan una canción que no escuchaba desde hacía eones, Mirai Kokai de Tackey & Tsubasa, que aun así me ha gustado mucho escucharla de nuevo, que bonito todo *_* Por último Yasui, Hagiya y Juri cantan Haruka na Yakusoku de los atunes, recordando a Juri cantando el rap que tiene un hermano al que han echado por enseñar la cola. O sea, llevo 10 minutos solo y ya me he aburrido de escribir.

Y ésto es lo mejor que he encontrado de este grupo de actus... Agh!

Bueno, de la parte de Kansai, no es que no me interese pero no la voy a comentar porque estoy escribiendo esto a las 3 de la mañana y me estoy quedando sobado. Salen Akito, Daiki y Ryusei (para alguien del Ask de Matsu -si es que me lee, sino pues nada xD- que estaba preocupado porque no aparecía mister Shigeoka, ahí lo tiene vivito y coleando, honmani). Aunque la pregunta que hacen es divertida, "Qué harías si un amigo que ha venido a tu casa no se va?" Pobre Daiki hace que quiere echar a Akito, pero éste es una mosca cojonera. Lo de Fujii no lo he entendido tanto, peor vamos que Akito sabe hacer perfectamente el papel de pesado xD Como siempre la actuación de los Kansai, en la cual salian todos incluidos todos los Naniwa Oji, muy divertida y entretenida pero... aunque me gustan las canciones, podrían renovar el repertorio algún maldito día. Gracias. Por último, viva Kin Kan, que debute Kin Kan. Aunque bueno que debuten dos grupos de Kansai en un período demasiado corto de tiempo es pedir demasiado, supongo, aunque últimamente le dan mucho más bombo a Kansai, o al menos lo parece.

Daiki: "He vuelto! ;)" xDDDD (se me va la pinza)

Kaneuchi Toma: "Quiero debutar!"

Y eso han sido otros 10 minutos, la virgen. El adulto en que se ha convertido Fuma canta, acompañado de los restos de QUESTION, Ue wo Muite Arukou, un nuevo solo? (Apunte: parece que es una cover de alguna canción antigua, pero no de Johnnys xD). Baladón del copón. No sé si me gusta o no. Ha pasado de cantar cosas en plan macarra liante akanishijiniaco a esto, olé tú Fuma (es una señal, le han dicho: "No te vuelvas como Jin o te caneamos"). Después de esta actuación... Dios, no puede ser otra carta de esas que se leen entre ellos, y encima entre Kento y Akito, no, no y no. Paso de prestar atención y comentar (cosas como felicitarse por el debut uno y por el dorama el otro, publicidad subliminal!!). Y sin comerlo ni beberlo meten una actuación de A.B.C-Z como si viniera a cuento. Francamente, Tsukada, quién te manda teñirte de rubio otra vez? Estás mejor con castaño, o con negro, pero algo oscuro, por favor. Así das miedo.

La cara de Kento con la carta... para qué decir nada.

K ni naru J con Goto Hiromi (ex-question, el violinista de la Johnnys). Dios, que perfil más corto han puesto, vamos, Jr. más jóvenes se lo sacan más currado. No ponen la familia... vive solo, es huerfano? Qué!? Qué es!? Qué es!? Son luces de color! 8D. Seguimos para línea, de nuevo Juniors, Jesse canta Mada Namida Naranai Kanashimi Ga de Kinki Kids. (grupo que por cierto cada vez escucho más gracias a este programa, no paran de poner canciones suyas y todas me gustan, es una maldición! -o no-). Y canta también PakiRyo y Yasui y Taiga y... su madre que dejen de aparecer poco a poco!! El último Akatsuki. PD a esta actu: el ex-question teclista parece una señora.


Bueno y tienen invitados de nuevo... Johnny's WEST, cómo no? xD Kamiyama odio tu gorra. Hacen lo de escoger regalitos para contestar preguntas, pero... a tomar por saco! Paso a la actu... Sono saki e... Una cancioncilla nueva? *.* Junta con un gorro de señora burguesa total... aunque blanco brillante con purpurina y lentejuelas xDDDDD Un poco lenta la canción para mi gusto, pero not bad.

En el Jr ni Q la pregunta es "Canción que te apetece escuchar cuando llega la primavera". Mazu wa...
-Reia!!! alias semiclon de NinoSakura sake de Arashi
-Jinguji!~~ alias el bajabragas o el meneacadera - Tabidachi no Hi ni de SMAP
-Jesse!! alias... (no tengo alias para Jesse!! D:>) - Somei Yoshino de Domoto Tsuyoshi (Kinki Kids)
-Kaito... LOL Aruru no Onna, que eso en versión original es L'Arlésienne, señoras y señores música de Georges Bizet omg
-Juri! alias hermano de Koki o rapero 2 (pobre Juri xD) - Hakkaryouran de HSJ (me encanta esa canción!! buena elección!)

Bueno ahora Yabu lee una carta de Mana*Melon-san que le gustan mucho Chicken' Baskets. Parece que había muchas peticiones y van a cantar la canción de 49. Cagada monumental!! Van vestidos normales, eso no mola! Lo gracioso es que vayan de tías! ¬¬U Y otra cagada, faltan miembros del pseudogrupo este y encima se ha colado Hagiya Keigo (no es por él, es por todo ya xD), que no salía en el dorama!! Decepción total!

 
Así no molan tanto... No quieren enseñar más sus piernas XD

Para acabar, Yabu y Yuto se ponen moñosos y se ponen a cantar Dreams Come True. Yuto, por qué te bajas el jersey que ya estaba bajado? xD Bueno, mientras van cantando varias estrofas de la canción van apareciendo juniors, grupos en general, etc. Fiiiiin~~ Y el Omake de Shori~~

viernes, 7 de marzo de 2014

Comentario del Shounen Club del 5 de febrero

Hola! Aquí de nuevo con otra entrada. Esta vez he decidido iniciar otra cosa... comentar los Shounen Club, lo malo es que no sé si podré poner muchas imágenes... (lo que encuentre). Así que empieza por los de febrero, aunque no había visto tampoco los de enero, he preferido empezar por algo más cercano xD La pena es que los vídeos que he encontrado en Youtube morirán pronto seguramente...

El próximo comentario seguramente ya lo haga de los de marzo y el segundo de febrero paso... aunque Reia come cámara en una actu~~ sería digno de comentar xD

Shounen Club del 5 de febrero de 2014

Después de que empiecen haciendo un poco los canelos cantando Wa ni Natte Odorou; que horribles van Sexy Zone con esos trajes rosas de Lady Diamond (quién demonios los viste? que lo maten! Fuma está simplemente ridículo, mucho más con los pelos que lleva xD); Yuto a lo suyo, vistiéndose a lo señor mayor, con su jersey xD. Se anuncia que el tema és kizuna, es decir lazos o la relación entre dos personas.

Primera ronda de actuaciones con Jr. (las mejores partes del programa para mi gusto, para eso está el programa, para ver juniors! xD). La primera con Kyomo, Masuda Ryo y otro cuyo nombre desconozco (LOL)~~ La segunda con Sayaendou ha estado bastante bien, aunque... últimamente Shintaro me da miedo... qué se toma? esteroides? xD (pronto se quedará sin cuello a lo Sakurai Sho). La tercera... ¡¡Hokuto!! 8D (vale, se nota que es uno de mis Jr. preferidos... bueno, tengo muchos...) y para acabar Noon Boyz con Honey Beat.

Casi que mejor pongo un gif de Hagiya 
con Kouchi al fondo xD Shintaro fail



Les damos la bienvenida a Johnny's WEST (en realidad solo salen Akito, Junta y Kotaki, alguien sabe la fecha en qué debutan? xD). No he parado atención a lo que decían, así que ni tan siquiera sé si hubiera llegado a entender algo, pasemos a la canción~~ como siempre con los Kansai Jr. son muy movidas y divertidas, cosa que es de agradecer en mi caso XD.


Lo siguiente... el juego de Tsukada que aún no logro entender del todo... xD La cuestión es que la prueba con Yuto ha sido muy, pero que muy, tonta... y el final aún más, pero me he partido la caja!.

Hacen el mongo pero son felices

Sigamos para bingo, canta Sexy Zone Sexy Zone, valga la redundancia, hasta en esta canción han marginado a Marius y Sou; cantan también otras canciones (creo que imitan la actuación que hicieron en el NHK, salió en el anterior Shokura). Por cierto, os voy a matar mánagers -y estilistas- de Sexy Zone.

Nekketsu Batoru(Battle)!! Estas pruebas son divertidas~~ En esta tienen que interpretar lo que ven la pantalla. Primero aparecen cosas, animales, etc. y bueno, lo más destacable es que Juri no sabe hacer una manzana~~ el super león de Sanada Yuma y... cómo demonios adivinan que Taiga es un plátano? O.o. Bueno, luego hacen una ronda con canciones Johnnys, lo cual resulta bastante divertido también xD unas versiones de las coreos bastante alocadas a veces... la última con Nakaken de A·RA·SHI, se inventa totalmente el final LOL.

Taiga es un clásico en estos juegos...  Éso es un plátano? Se pela a si mismo! xD

Otra actuación, de nuevo Masuda Ryo (el mediopaki sale mucho últimamente, canta bien 8D a diferencia de otros, no diré quién) y ahora Jesse, Noon Boyz y de nuevo el chico que no me suena xDDDDD voy a buscarlo -en serio- (me he tirado cinco minutos buscando) OMG, ese es Hanzawa Akatsuki? Salía en la encuesta de próxima cabecera de Johnny's no Daikazoku (le haré una ficha al pobre~~). Vale y después de todo esto decir que cantan Family bla bla bla de Kinki Kids.

Vale, llega el Jr. ni Q. El tema es Doki Doki Boku no Kokuhaku emmm que viene a ser como una confesión que te ponga nervioso (doki doki son latidos del corazón). Salen Genta, Shintaro (que feo por Dios y la Virgen y San José), Taiga, Jesse y Sanada. Pero... sinceramente, he intentado entender que demonios entendian y relacionarlo con el tema pero... va a ser que no xDDDD Lo siento.

Está para que le peguen tres tiros! xD

Vale, ahora cantan A.B.C-Z, pero primero Tsukada lee una carta de agradecimiento por la amistad que tienen en el grupo. Emmm, en general creo que lo que dice no tiene mucho sentido, pero bueno xD. Creo que le dice a Goseki que vayan a comprar más... Esto... a Totsu no sé que le ha dicho... pero me parece que ni él ha entendido qué quería decir con lo que le ha soltado xD A Kawai también, alguna cosa rara, esto es todo muy random, paso de sección xD. Cantan Crazy Accel.

Sección Ki ni naru KJ!! 8D Kansai~~ La carta pide a Nagase Ren~~ (Naniwa Oji; viva Naniwa Oji!). En resumen, a destacar una mascota (imagino que un loro) que habla... vamos que dice "Buenos días" y, según Ren, su nombre (Pi-chan), y que le gustan las montañas... o sea, que le gustan Yamapi y Yamada Ryosuke xDDDD. La actu de los Kansai es Aoi Kisetsu. Las de los Kansai siempre me suelen gustar. Ésta también xD


Para acabar Best(o) Friend de SMAP, con todos en general yeah! Por cierto, esta canción no la habia escuchado y me ha gustado; la buscaré. Fuma haciendo caras raras y Shori con caras de interesante. Hasshi parece que siempre esté en la luna de Valencia... es como si pensase "Quiero irme ya!!"

Edito: Se me olvidaba decir... Eso es todo amigos! xD